Archivo de Noviembre 2008

Un luletazo directo al mentón

Noviembre 4, 2008

Las declaraciones hechas en La Habana por el presidente brasilero Luis Inacio Da Silva, dieron nuevo aire a las pasiones políticas en la Florida. Al mandatario carioca se le ocurrió comparar la posible elección de Obama con las de Hugo Chávez y Evo Morales respectivamente. El escenario en que las declaraciones se produjeron da pie a las interpretaciones. Para Raúl Castro ellas equivalen a un gesto de valentía por parte del visitante, considerando que las palabras son un tácito apoyo hacia el candidato afro norteamericano.

No obstante se pueden hacer otras lecturas de una manifestación que no debe pasar por ingenua o insensata, viniendo de un avezado luchador sindical y político. No es imposible colocar alguna explicación en el terreno de los intereses ocultos en que se mueven las izquierdas latinoamericanas.

¿Qué sentido tiene entonces hacer una comparación tan errática como falsa, a dos días de las elecciones en Estados Unidos? Cuando muchos indecisos aún esperan hasta el último minuto para dar su voto, y nuevamente la Florida es estado clave, ¿cómo entender que el soporte de simpatía se convierta en un recio argumento a los que se oponen al demócrata?

Pero a Lula no le bastó con las comparaciones. Su deseo manifiesto de que la izquierda triunfe en la nación norteña como lo ha hecho en la parte sur del continente, no pudo ser peor. La lógica de esta aspiración pone en evidencia el criterio sobre la postura ideológica de Obama, determinando incluso su ubicación.

En relación con la política futura hacia Cuba, Lula está convencido de que Obama pudiera acabar definitivamente con el llamado bloqueo norteamericano hacia la Isla. Raro cerco que no impide al país el mantenimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con más de cien naciones. Tampoco explica el beneficio de acuerdos como el logrado recientemente con la Unión Europea y las inversiones de socios provenientes de casi todo el mundo. La imagen de sitio sigue rindiendo buenos frutos.

Miami Herald, uno de los periódicos que dio cobertura a las declaraciones del presidente de Brasil, publica un mapa relativo a las zonas de exploración petrolera en la plataforma y territorio insular cubano. Los lotes de prospección están cubiertos por compañías de China, la India, España, la venezolana PVDSA, Sherritt- Pebercan de Canadá, Petróleos de Vietnam, firmas de Malasia y Noruega. A ellas se ha sumado Petrobrás, con una de las áreas más prometedoras. Al menos así lo cree Lula, quien aseguró al general Castro que no se preocupara por la profundidad en que pudiera estar los yacimientos de hidrocarburos. Ellos van a sacar petróleo de donde sea. Veinticinco años de explotación, en caso de encontrarse la bolsa, es motivo suficiente para empeñarse en el esfuerzo. ¿Y el bloqueo que impida esto, dónde queda?

Lula dijo haber cuestionado en varias ocasiones a las autoridades estadounidenses sobre el embargo contra Cuba. No aclaró si ha hecho otro tanto con sus amigos del gobierno antillano acerca de la situación de derechos humanos y políticos que ellos sostienen y la injusta prisión de decenas de activistas y periodistas independientes.

Pero ¿que pasaría si el primer presidente negro llega a la Casablanca y decidiera hacer algo diferente? Digamos que proponga realizar un encuentro entre representantes de ambos gobiernos para mejorar el clima de entendimiento. Y que uno de los puntos a tratar fuera el de las libertades políticas, las de libre información y expresión, confiscadas actualmente al pueblo cubano. Hasta ahora la justificación levantada desde el lado sur del Estrecho es el nivel de agresión y amenazas que se alzan desde el Norte. Esto no permite hacer espacio que pueda servir al enemigo. Enemigos son considerados los nacionales que disienten, hacen prensa, escriben o quieren participar de la política desde su propio discernimiento.

¿Aceptaría el gobierno cubano una conversación donde estos aspectos fueran llevados a la mesa de conversaciones? En el caso hipotético que esto se produzca y Obama promueva la idea, ¿recibirá el rechazo de La Habana bajo el pretexto de representar los intereses de la clase reaccionarias de Washington? Aquí está la incógnita del problema. Sería un acertijo bien comprometido para los defensores acérrimos del totalitarismo castrista.

Después queda la imagen sobre la que el mismo Lula llamó la atención en su intervención ante la prensa. Dijo que si América cuenta con un presidente metalúrgico, refiriéndose a el mismo, un indio (Morales) en Bolivia y un obispo (Lugo) en Paraguay, seria satisfactorio que un negro llegara a la presidencia de Estados Unidos, algo inédito en la mayoría de nuestras patrias latinoamericanas, incluyendo las de Cuba y Brasil.

Las palabras de Luis Inacio Da Silva no redundan en gran beneficio para Obama. Más bien resultaron un golpe, un luletazo de extrema izquierda, que puede resultar fatal para el senador en sus aspiraciones a la presidencia. Y también para muchos norteamericanos y latinos que esperan un cambio muy diferente al que apuestan los Castro, Chávez y muchos de sus amigos.

Obama o Mc Cain. ¿En verdad a cual prefiere Pérez Roque?

Noviembre 4, 2008

El escritor peruano Jaime Bayly parece haber decidido si intención de voto en el actual proceso electoral norteamericano. Hasta hace pocas semanas había expresado a través de su programa televisivo en un canal de Miami cierta inclinación por Barack Obama. En una de sus últimas apariciones ante las cámaras, Bayly dijo haber cambiado de favoritismo hacia el republicano Jonh Mc Cain.

La manera de votar en un proceso democrático es un derecho ciudadano. En este caso lo interesante del cambio no radica en la tendencia partidista del posible votante, sino en la razón que lo hizo modificar su criterio. La respuesta del Canciller Felipe Pérez Roque a la pregunta de un periodista y un aire exageradamente festivo de Hugo Chávez, adelantando lo que parece ser el triunfo de Obama, pulsó la fibra que molestó a Bayly, una persona opuesta radicalmente a las formas totalitarias de gobernar.

En una entrevista concedida a un medio de prensa internacional por Pérez Roque, una de las interrogantes incluía la preferencia del Ministro de Exteriores de Cuba en cuanto al futuro presidente de Estados Unidos. El Canciller respondió afirmativamente diciendo que tenía uno, pero “no lo podía decir” Con sonrisa malintencionada, dejó entrever para muchos la respuesta velada. La misma que dio en circunstancias parecidas el pasado mes de febrero en la ciudad de Nueva York. La reacción expresada por el conocido novelista es un ejemplo de la habilidad que tienen las dictaduras, en especial la castrista, para mover determinados resortes a su favor.

¿Fue acaso una torpeza de Pérez Roque? O una jugada bien calculada ante un pie forzado que venía como anillo al dedo intrigante de La Habana. Si Obama es el que verdaderamente interesa a Castro y sus adeptos, con esos atisbos de simpatía solo consiguen restarle boletas al senador de Illinois. ¿Será ese el resultado que buscan?

Por su parte Chávez mal entonaba uno de sus acostumbrados canturreos, para demostrar alegría por el próximo final de la era Bush, y tal vez republicana. Mientras el mandatario norteamericano concluye su término en la Casa Blanca y se apresta a abandonarla, el de Venezuela trata por todos los medios de imponer su presencia por décadas en la de Miraflores. Pero en beneficio de Chávez tal vez él sea sincero en su júbilo, calculando que de ser Obama el próximo presidente, esto le ayudaría a mejorar su imagen en Washington.

Barack Obama dijo estar dispuesto a resolver los problemas que confronta su país con otras regiones del planeta. Entre ellos Cuba y Venezuela. En el primer caso se hace evidente la preferencia por el clima de confrontación pacífica donde pueden desarrollar a sus anchas el papel de héroes enfrentados a la gran potencia.

Después de diez generaciones de mandatarios estadounidenses, de ambos partidos, que han pasado por la Casa Blanca, poco se adelantó en los prometidos esfuerzos por democratizar la Isla. Algunos trataron de hacer algún gesto, tomando como base las vías pacíficas. Lo hizo Ronald Regan a través de unos contactos malogrados. A Carter hay que reconocerle el mérito de haber avanzado un gran trecho, y si no lo hizo más fue porque las malas mañas de Castro frustraron el intento de acercamiento. Clinton no tuvo mejor suerte. Durante la actual administración de George Bush, acusada de aumentar el rigor del embargo, se autorizaron las mayores cifras de ventas en alimentos y otros rubros al gobierno cubano.

A pocos días del 4 de noviembre la estrategia de Pérez Roque, en caso de ser sincero en su preferencia, consigue ponerle un pequeño traspiés a la carrera de Obama. Insignificante, porque en realidad los asuntos de la gran nación tienen mayor peso para el electorado que los de la ínsula caribeña. Pero una declaración hecha con tan poca sabiduría debe llamar la atención en sentido inverso, sobre todo tratándose del candidato que pudiera poner punto final a los pretextos castristas. No hay peor ciego que el que no quiera ver, ni peor sordo que el que no quiere escuchar. Por otro lado los acuerdos logrados con la Comunidad Europea y el acercamiento a Moscú, parecen alentar el sostén del diferendo con Estados Unidos, muy útil para justificar el prolongamiento del poder totalitario.

En pocos días quedará abierto un nuevo ciclo en la política norteamericana. Para muchos este no traerá grandes sorpresas. Los menos escépticos apuestas al triunfo demócrata, considerando que Obama podrá zanjar las discrepancias. O al menos dejará el terreno en mejores condiciones para lograrlo. Los que miran hacia Mc Cain confían en que este no dará tamaño paso. No tienen en cuenta que el anciano republicano resulta una incógnita por ser uno de los menos conservadores dentro de su partido. Artífice del restablecimiento de relaciones con Vietnam, supo poner su espíritu de hombre político por encima de viejas experiencias como prisionero de guerra torturado. ¿Acaso podrá ser Mc Caín y no Obama el que cierre la válvula del oxigeno que ha ventilado los pulmones propagandistas del castrismo?